
27 de julio de 2026. Las personas con enfermedad celíaca cuentan desde ahora
con un importante avance en materia de seguridad alimentaria. La 49.ª reunión
del Comité del Codex sobre Etiquetado de los Alimentos (CCFL49), celebrada en
Ottawa (Canadá), ha aprobado nuevas directrices internacionales sobre el
etiquetado precautorio de alérgenos, un acuerdo que marcará el futuro de la
legislación sobre el etiquetado de alimentos en numerosos países.
Aunque estos cambios no se verán reflejados de forma inmediata en los productos
que encontramos en los supermercados, sí establecen un marco de referencia
que permitirá avanzar hacia un etiquetado más claro, homogéneo y fiable para las
personas con enfermedad celíaca.
Uno de los aspectos más destacados de este acuerdo es que, por primera vez,
los cereales que contienen gluten quedan expresamente incluidos en estas
directrices. Se trata de un importante logro para las asociaciones de personas
celíacas, que durante los últimos meses han trabajado para que las necesidades
del colectivo fueran tenidas en cuenta en el proceso de elaboración del
documento.
Entre las principales medidas aprobadas figura la obligación de que los
fabricantes minimicen el riesgo de contaminación cruzada durante la elaboración
de los alimentos. Además, las advertencias del tipo “puede contener” solo deberán
utilizarse cuando una evaluación de riesgos demuestre que existe una posibilidad
real de contaminación, evitando así el uso excesivo de este tipo de mensajes, que
en muchas ocasiones generan confusión entre los consumidores.
Las nuevas directrices también dejan claro que un producto que incluya una
advertencia por posible presencia de gluten no podrá presentarse al mismo tiempo
como “sin gluten”, ya que ambos mensajes responden a situaciones
completamente diferentes. Mientras que la mención “sin gluten” garantiza que el
alimento cumple los requisitos establecidos para su consumo por personas
celíacas, la indicación “puede contener” informa de un posible riesgo derivado de
una contaminación cruzada.
Otro de los avances es la fijación de una dosis de referencia para el gluten dentro
del sistema de etiquetado precautorio, una herramienta que permitirá realizar
evaluaciones de riesgo más objetivas y ofrecer una información más consistente
a los consumidores.
La Asociación de Organizaciones Europeas de Celíacos (AOECS) ha
desempeñado un papel fundamental durante todo el proceso, colaborando con
organizaciones internacionales de pacientes, expertos científicos y autoridades
reguladoras para conseguir que la enfermedad celíaca estuviera representada en
estas nuevas directrices.
Ahora comienza una nueva etapa en la que cada país y, en el caso de Europa, la
propia Unión Europea, deberán estudiar cómo incorporar estas recomendaciones
a su legislación. Será un proceso que llevará varios años, pero que supone un
importante paso hacia un etiquetado más transparente y una mayor protección
para las personas con enfermedad celíaca.
Desde ASPROCESE valoramos muy positivamente este avance, que contribuirá
a mejorar la información disponible para los consumidores y reforzará la seguridad
alimentaria de las personas celíacas, facilitando decisiones de compra más
seguras y fundamentadas.
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